Análisis: Bomberman (NES, 1987)

En este análisis vamos a revisar en profundidad el clásico juego de Hudson Soft, cuya idea implica mucho más que simplemente lanzarle bombas a todo.

CUENTA UNA leyenda que alguna vez hubo un robot que quiso ser humano. Ya saben, los humanos tenemos una vida taaan fácil, que era lógico que un androide quisiera ser uno de nosotros. Ahora bien, ¿cómo lograría su objetivo aquella máquina? Está claro que no poniéndole mucha cabeza ni corazón, pues eso lo tendría una vez convertido en hombre. ¿Entonces? Pues que no le queda más remedio que hacerlo a bombazo limpio. Señoras y señores, con ustedes, Bomberman:

Bomberman

Generalidades

Bomberman fue desarrollado por Hudson Soft para la, en aquel tiempo, todopoderosa Nintendo Entertainment System. Fue lanzado primero en Japón (diciembre de 1985) y luego en Norte América (enero de 1989). Estas fechas me tienen confundido, y es que según la pantalla inicial del juego, es del año 1987. Pero según Nintendo, es de 1989. Sin embargo, como yo me guío más por lo que veo en el cartucho original, para mí es de 1987 (eso de que salió en Japón en 1985 es de Wikipedia. Anda a saber si es cierto).

El juego es de estrategia, y nuestro personaje principal se vale de bombas para abrirse camino por los diversos laberintos en donde transita. Obviamente, no vamos a esperar a que un robot se ponga a pensar sobre qué camino es el más adecuado. Simplemente le mete bombas al asunto y ya, cosa que para mí está bien.

¿Cómo conocí a Bomberman? Mmmm… tengo buena memoria, pero a veces mis recuerdos se confunden y la verdad es que no tengo muy claro si este juego lo tenía en la memoria de la Famiclon que tuve o en un cartucho que me regaló mi papá. Pero lo cierto es que fue hace años y, obviamente, gracias a la piratería oriental. El nombre traducido que le pusimos al juego con mi hermano mayor era El hombre bomba, pero luego lo cambiamos a El hombre bombarderoTengo muy buenos recuerdos de este juego, así que por eso quise comentarles mis apreciaciones sobre el mismo. Comencemos.

Historia

Como de costumbre -y cuando me puedo conseguir el manual del juego de algún modo-, les presento la historia de Bomberman, traducida directamente desde el librito de instrucciones:

Bomberman es un robot que trabaja en la producción de bombas. Tal como sus compañeros robots, él ha sido puesto a trabajar en un recinto subterráneo por fuerzas malignas. Bomberman encontraba que esa era una existencia insoportablemente triste. Pero un día, escuchó un rumor esperanzador. Según el rumor, cualquier robot que pudiera escapar del recinto subterráneo y subir a la superficie podría convertirse en humano. Bomberman aprovechó la oportunidad, pero el escape no fue una tarea sencilla. Alertados por la traición de Bomberman, un gran número de enemigos se pusieron a perseguirlo. Bomberman puede confiar sólo en las bombas de su propia producción para defenderse. ¿Logrará llegar hasta la superficie? Y una vez allí, ¿realmente se convertirá en humano?

Debo admitir que cuando conocí este juego, no tenía ni la más mínima idea de cuál era el objetivo. Esta es la historia de una máquina que quiere ser algo más en la vida, es la búsqueda de la verdad y la justicia, la búsqueda de un objetivo, de un propósito a su existencia… mucho más que simplemente mandarle un bombazo a todo lo que se mueva. Bomberman es el juego con la historia más interesante de todos los que he analizado.

Empezando…

Bomberman1Cuando ponemos nuestro cartucho de Bomberman en nuestro Nintendo (y cuando logramos hacerlo funcionar después de un rato), escuchamos una animada melodía que nos indica que estamos a punto de comenzar a jugar un gran clásico. La pantalla de inicio es la que se ve a la derecha, y se puede ver un “™ and © 1987 Hudson Soft”. ¿Ven? ¡Es de 1987! Estos de Nintendo que no se ponen de acuerdo…

En esta pantalla tenemos solo dos opciones. Bueno, tres. La primera es Start, o sea, comenzar a jugar. La segunda es Continue, para continuar un juego anterior. Y la tercera es no hacer nada de eso.

GameOverSobre la primera opción, no hay mucho que decir, pero sí tengo unas palabras dedicadas a la segunda, Continue. La verdad es que es bastante latera la forma de continuar un juego anterior. Esto se debe a que Bomberman no tiene una pila interna que permita guardar partidas, sino que incorpora un sistema un tanto engorroso de contraseñas. Cuando uno pierde, aparece el típico y lindo Game over, pero también se nos entrega un código de veinte caracteres alfabéticos, que comprende las letras desde la A hasta la P (ver imagen de la izquierda). Es ese larguísimo código el que debemos ingresar cuando volvamos a jugar, y es una soberana lata equivocarse, pues no hay forma de borrar el error, así que simplemente hay que reingresarlo.

De todas maneras, es algo muy bueno tener este sistema de códigos, pues perder, por ejemplo, en el nivel 27 y tener que comenzar desde cero no es algo muy simpático. El único problema es que solo te dan el código al perder, así que si estás jugando y tienes 19 vidas, y debes salir urgentemente a hacer algo, lamento decirte que para guardar la partida, tendrás que perder cada una de esas 19 vidas. Así que en casos como ese, el sistema se va a la porra. Pero generalmente es muy útil, en serio.

Dinámica de Bomberman

Como les decía hace un rato, la intención de Bomberman es llegar a la superficie. Para esto debe eliminar a todos los enemigos que se encuentran en cada laberinto y encontrar la puerta que lleva al siguiente nivel, todo esto solamente con la ayuda de unas bombas que él mismo fabrica y que nadie sabe cómo, ya que son tan grandes como él mismo y nunca toma materiales de ningún tipo para hacerlas. Así que para lograr nuestro cometido, con el botón A ponemos una bomba y esperamos pacientemente (y de lejos) a que explote sola, y con la cruceta movemos a Bomberman hacia las cuatro direcciones. De momento, el botón B no lo usaremos.

Los laberintos se forman de manera aleatoria (una manera bastante simplona de diseñarlos, pero imagino que era una buena técnica por aquellos años). Es más, es tan aleatoria, que el laberinto de un mismo nivel (stage) va a cambiar totalmente cada vez que lo juegues de nuevo, como al perder una vida. Los niveles tienen un aspecto similar al que se ve a continuación.

Como ven, los laberintos se conforman de bloques de concreto, que no se destruyen con las bombas, y de ladrillos, a los que sí podemos hacer volar a bombazos. Y claro, los infaltables enemigos que andan dando vueltas por ahí con menos inteligencia artificial que un cerebro de plástico. Me parece que sus movimientos también son aleatorios… al menos los de los “globos” que se ven en la imagen.

En la parte superior izquierda de la pantalla vemos el indicador del tiempo (Time) que le queda a Bomberman para pasar el nivel. Al lado de aquel indicador se ve el puntaje acumulado, y a la derecha, las vidas que le quedan (Left).

A lo largo del juego encontraremos entre los ladrillos diferentes power-ups que nos ayudarán en ciertos aspectos. Por ejemplo, nos harán caminar más rápido, atravesar las paredes o ser inmunes a nuestras bombas; o también harán que tengamos más bombas o nos permitirán hacerlas explotar cuando queramos (ahí es cuando entra en acción el botón B). En la imagen vemos a Bomberman a punto de recoger el poder que aumentará el alcance de sus bombas.

Cabe decir que al perder una vida, algunos de estos poderes los perderemos, como la inmunidad a las bombas o el detonador. Y aunque en principio parezca un juego fácil, déjenme decirles que aun con detonador, con muchas bombas y atravesando paredes, el factor humano nos hará perder de todas formas.

Para pasar al siguiente nivel tienen que cumplirse dos condiciones, no importando el orden en que ocurran. Estas son: 1) Acabar con los enemigos del laberinto, y 2) Encontrar la puerta para pasar al siguiente nivel (ver imagen de la izquierda). Si no se cumplen estos dos requisitos, no se puede pasar de laberinto.

Ah, y cuidado con dejar que el tiempo se acabe o con bombardear la puerta o algún power-up. No querrán saber a lo que se enfrentará el pobre robot fabricabombas.

Gráficos

Debo decir que los gráficos de Bomberman están a la altura de lo que se esperaba de un juego de su época. Quizás se le pueda criticar la poca variedad de colores (sobre todo en los de los enemigos: tres colores para ocho antagonistas), pero no por eso el juego luce mal. Los ladrillos y los bloques de concreto se diferencian perfectamente, así que en lo que respecta a escenario, el juego está bien.

Cuando conocí Bomberman, me imaginé que el personaje era una especie de ninja con antifaz (creía que la antena que tiene en la cabeza era el nudo). Nunca pensé que fuera un robot, cosa que supe hace relativamente poco tiempo. Pero aun así, no creo que sea culpa de unos malos gráficos, sino de la limitada capacidad de la NES para mostrar personajes pequeños bien definidos.

Los detalles de las bombas, tanto esperando a estallar como explotando, son muy buenos, así que en cuanto a gráficos, Bomberman está muy bien. Sólo los power-ups son un poco confusos, y a veces no se sabe bien para qué sirven si uno se guía solo por su apariencia. Por ejemplo, el que nos aumenta la cantidad de bombas parece un limón. Salvo ese detalle, todo bien.

Música y efectos de sonido

La banda sonora y los efectos de sonido son obra de la compositora japonesa Jun Chikuma, alias Atsushi Chikuma. Es música sencilla, pero buena. Sin embargo, debo decir que musicalmente hablando no es muy rica. Sí, es cierto, son temas muy adornados en cuanto a los arreglos (bastante complejos en algunos casos, sobre todo en los del bajo [triangle]), pero me parece que no se usan a plenitud los dos canales principales de voz que tiene la NES (los canales square), desaprovechando la oportunidad de poner segundas voces a las melodías. Pero pese a esto, Bomberman es un buen juego con buena música.

El tema principal es una melodía muy, pero muy simple, casi simplona, en la que se oye solamente el bajo. Esto no se debe a flojera de la compositora, sino, una vez más, a limitaciones de la consola. Es un problema que comenté en mi análisis anterior y que se relaciona con el uso que se le da a algunos canales de audio para efectos de sonido. En este caso, un canal square se usa para el sonido de las bombas explotando, y el otro para los pasos de Bomberman. Esto último no era tan necesario, pero de todas formas le da un buen toque al juego.

En general, el sonido del juego es muy bueno. Me gustan las fanfarrias, la música de la Bonus Stage, de los power-ups, etc. Creo que, en cierta medida, la nostalgia habla por mí en este tópico: escuchar estas musiquillas me trae muy gratos recuerdos.

Puntaje

Gráficos: Gráficos acorde a lo que se le podía pedir a una NES, pero no aprovecharon la cantidad de colores que se podía usar.

Sonido y música: Me gusta la música, encaja bien con el juego, pero agregar unos cuantos temas extras hubiera sido excelente.

Jugabilidad: A veces las bombas no quedan donde uno quiere y de vez en cuando Bomberman tiene problemas para dar vuelta a las esquinas. Fuera de eso, todo bien.

Entretención: A pesar de que a veces se torna bastante fácil, todo cambia cuando pierdes una vida. Ahí el juego vuelve a ser un reto y una diversión asegurada.

General: Sin duda, Bomberman es uno de esos juegos que vale más que la pena tener en tu colección. La dosis perfecta de diversión, desafío y nostalgia.

Palabras finales

¿Se habrán imaginado los señores de Hudson Soft que crearían un personaje que llegaría a convertirse en un clásico? Quizás no haya sido su intención hacerlo así, pero ese es el resultado que vemos hoy: un juego que sigue vigente a pesar de su edad. Eso es un clásico, y Bomberman tiene todo el derecho de ser clasificado dentro de ese selecto grupo de videojuegos.

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