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El gran legado de Yōichi Kotabe

Puede que su nombre no sea muy conocido, pero este hombre fue clave para Nintendo en los años 80 y 90, y su trabajo nos acompaña hasta el día de hoy.

Si nos pidieran hacer un listado con las personas que más han marcado la historia de Nintendo, sin duda alguna incluiríamos a Shigeru Miyamoto, Takahashi Tezuka, Kōji Kondō, Gunpei Yokoi, Hiroshi Yamauchi o Satoru Iwata, por nombrar solo algunos. Pero hay alguien que pocas veces recibe el debido reconocimiento por su trabajo -tan silencioso como decisivo- hecho hace 30 años: me refiero a Yōichi Kotabe.

Es probable que el nombre de Yōichi Kotabe no les suene a nada. De hecho, a mí tampoco me pareció familiar cuando lo leí hace unos días en un sitio de internet. Sin embargo, este artista, nacido en Taiwán en 1936, es uno de los ilustradores y animadores más importantes de Japón, y ha dejado una huella indeleble en muchos de nosotros, aunque quizás no lo sepamos. Y es que ha trabajado como animador, director de animación o diseñador de personajes en numerosos animés, algunos de ellos de mucho éxito, como Heidi, Marco o Bumpety Boo. Es decir, es un monstruo de la animación japonesa.

No obstante, el trabajo por el cual se ganó un artículo en este humilde blog no es un animé ni un manga, sino unas ilustraciones que realizó cuando estuvo trabajando en Nintendo. Pero antes que nada, repasemos brevemente la historia de este gran dibujante.

De Toei Animation a Nintendo

Hijo de un matrimonio amante de la pintura y la animación, Kotabe entró a la universidad a estudiar arte. Pese a sus ganas de convertirse en pintor de pintura tradicional japonesa, no encontró trabajo en ese campo, así que decidió postular a Toei Animation, que había comenzado a contratar gente. Él habló con dos compañeras de universidad y les recomendó que postularan si es que no encontraban trabajo, tal como él ya lo había hecho. Curiosamente, contrataron a sus compañeras, pero a él no 😆. Mas al poco tiempo volvieron a buscar gente, así que se presentó nuevamente y quedó seleccionado “por los pelos”, como él mismo contó en una entrevista[1] 😅.

Tras 12 años trabajando en Toei, y luego de un estancamiento creativo, decidió que era tiempo de marchar. Le habían ofrecido una muy buena oportunidad en Tokyo Movie Shinsha, a él y a dos colegas. Sin embargo, luego de haber renunciado, se enteró que el proyecto en el que iban a trabajar ya no podría realizarse. Pese a la decepción, continuaron allí y participaron en otro proyecto. Fue entonces cuando desde otra empresa les ofrecieron realizar la famosa serie Heidi, a lo cual aceptaron, no sin antes pensarlo bastante.

Pero a pesar del gran éxito que tuvo dicha serie, Kotabe seguía sintiendo que estaba estancado, haciendo siempre lo mismo. Así que tomó la decisión de renunciar y comenzar a trabajar por su cuenta, de manera independiente. En 1985, en un momento en que sentía que no estaba haciendo nada realmente importante con su carrera, se encontró con un excolega de Toei Animation en un café. Se trataba de Hiroshi Ikeda, nada más ni nada menos que el director del famoso equipo creativo Nintendo EAD y el jefe de Shigeru Miyamoto. En aquel café se desarrolló una conversación como la siguiente:

– ¡Yōichi! ¡Qué tal, hombre! -le saludó Ikeda.
– ¡Ike-chan! -respondió Kotabe, y se dieron un abrazo.
– ¡Cuánto tiempo! ¿Qué ha sido de tu vida? -preguntó Ikeda, a la vez que se sentaban-. Supe que participaste en la serie Heidi. ¡Te felicito!
– Sí, bueno, gracias. ¿Y tú qué has hecho? No he sabido nada de ti desde que te fuiste de Toei.
– Uf, si supieras, hombre. Soy el director del equipo de Análisis y Desarrollo de Entretenimiento de Nintendo. ¡Hacemos videojuegos para la Famicom!
– ¿Video-qué? Yo pensaba que Nintendo hacía cartas hanafuda…
– ¡Ja! Pero hombre, actualízate, ¡los videojuegos son el futuro! Estamos haciendo uno que va a cambiar el mundo, te lo aseguro.
– Pues me alegro por ti, de verdad. Yo, en cambio, estoy haciendo puros trabajos pequeños como freelance por aquí y por allá…
– ¿En serio? ¡Pues eso es excelente! -exclamó Ikeda.
– ¿Qué? -preguntó con asombro Kotabe.
– Los videojuegos necesitan cada vez más de gente que sepa hacer buenas animaciones, como tú, Yōichi.
– ¿Insinúas que me vaya contigo a Nintendo?
– ¡Sí! Ven conmigo y sé parte de la revolución del entretenimiento más grande que haya ocurrido hasta ahora.
– Pues… no lo sé…
– Si aceptas, es muy probable que en 30 años más alguien escriba un artículo sobre tu trabajo en un blog chileno
– Vaya, pues con eso me convenciste. ¡Vamos! -dijo Kotabe, y partieron del local sin pagar el café.

Esa fue más o menos la conversación que tuvieron. Bueno, es cierto, esa última parte del relato es invento mío… porque sí pagaron el café 😝.

Así, comenzaron a correr rumores en Nintendo de que el gran Yōichi Kotabe iba a comenzar a trabajar en Nintendo EAD. Miyamoto y sus colegas -algunos de ellos muy aficionados a las películas de animación japonesas- no podían creerlo, pero finalmente se confirmó la contratación y el aclamado animador comenzó a ser parte del equipo. Sin embargo, pasaría mucho tiempo antes de que Kotabe participara en algún proyecto. “Iba al trabajo todos los días y me sentaba a garabatear lo que se me ocurría”, confesó[2].

Su primer proyecto: una alfombra

Uno podría esperar que, debido a la talla del profesional que era Kotabe, su primera animación fuera algo importantísimo, que dejara una marca profunda en la empresa, pero la verdad es que su primer trabajo dentro de Nintendo EAD estuvo lejos de tener aquella importancia. La primera animación que Yōichi hizo para Nintendo fue a Luigi girando. De seguro le quedó muy bien, pero tenía tantos fotogramas que no pudo usarse en ningún juego, quizás por las limitaciones de la consola. “Dibujaba muchas cosas que nadie podía usar“, reconoció en una entrevista[3].

Pero tiempo después llegó una oportunidad para que Kotabe mostrara todo su talento. Nintendo y Fuji Television iniciaron una colaboración para crear juntos un juego: Yume Kōjō: Doki Doki Panic!, para Famicom Disk System, el cual llegaría a occidente como Super Mario Bros. 2. Durante su desarrollo, Miyamoto necesitó dibujar la alfombra voladora de pidgit, pero como quería que esta se moviera como una alfombra real, fue donde Kotabe y le dijo: “Por favor, dibújame una alfombra“. ¡Imagínense! ¡Uno de los más grandes exponentes del animé japonés llega a Nintendo a dibujar una alfombra! 😂 Y lo peor es que tuvieron que capar su animación: bajaron sus fotogramas de 10 a apenas 3.

En esas circunstancias, cualquiera se hubiera desanimado, pero Kotabe sabía que por algo había que comenzar y que a futuro se encargaría de trabajos más importantes… y no se equivocó. Al poco tiempo, Miyamoto le pidió que hiciera aquello por lo que los nintenderos lo recordaremos siempre.

El otro padre de Mario

Cuando Kotabe llegó a Nintendo EAD, el equipo estaba a punto de lanzar Super Mario Bros. en la Famicom. Miyamoto hubiera querido entregarle algunos bocetos de Mario y otros personajes a un ilustrador o dibujante profesional para que los mejorara, pero debido a que estaban con el tiempo en contra, tuvo que hacer él mismo los dibujos de la caja del juego.

Fue entonces cuando por fin Kotabe recibió su primera gran misión: mejorar el diseño de Mario hecho por Miyamoto. Como la caja del juego era la única referencia de cómo deberían lucir el fontanero y los demás personajes -pues el resto de las imágenes eran solo dibujos pixelados-, Kotabe se reunió muchas veces con Miyamoto para averiguar cómo quería que lucieran.

Miyamoto tenía muy clara en su mente la apariencia que quería para Mario, pues lo había dibujado numerosas veces, por lo que Kotabe no tardó mucho en llegar al diseño final. Lo mismo pasó con Peach, a quien le dio la apariencia precisa siguiendo las instrucciones de su creador, una de las cuales era “quiero que tenga ojos de gata”. Sin embargo, el caso de Bowser fue un poco diferente.

Cuando Kotabe vio la caja de Super Mario Bros., se imaginó que Bowser era un buey gigante. Pero al comenzar a trabajar en la apariencia final de aquel enemigo de Mario, Takashi Tezuka -el diseñador gráfico del juego- le dijo a Kotabe que Bowser era una tortuga. “¿Qué? ¿Es una tortuga? Pero si tiene cabeza de buey”, exclamó el artista cuando se lo dijeron 😆. En este caso, el dibujo no era lo suficientemente claro porque Miyamoto “casi no había dibujado a Bowser y no era capaz de conseguir que [le] saliera bien“, según él mismo dijo en una entrevista. Pero luego de sentarse a analizar bien el personaje y su especie de origen -las tortugas-, lograron dar con su forma definitiva, que es la que nos acompaña hasta el día de hoy.

El arte de Yōichi Kotabe comenzó a utilizarse a partir de Super Mario Bros. 2, tanto en sus versión de Famicom Disk System como en la de NES. Sin embargo, el dibujo hecho por Miyamoto para el primer juego de la saga siguió usándose junto con el trabajo de Kotabe por algún tiempo. Por ejemplo, a Mario lo pusieron en la caja de la versión americana/europea Super Mario Bros. 2, solo que invertido y con un vegetal en la mano en vez de un champiñón. Con el tiempo, la ilustración de Miyamoto quedó en el olvido, con lo que el rediseño de Kotabe a Mario y los demás personajes de la saga se consolidó completamente.

Si Mario es como lo conocemos hoy, es gracias a Yōichi Kotabe, cuyo trabajo “se ha convertido en una especie de estándar dentro de Nintendo“, en palabras del mismo Miyamoto[4]. De hecho, es esa imagen clásica la que muchos de nosotros recuerda con cariño; es el estilo con el cual conocimos a Mario en los años 80 y 90.

A continuación, una muestra del talento del señor Kotabe.

Definitivamente, podemos decir con toda propiedad que el señor Yōichi Kotabe es, sin duda alguna, el segundo padre de Mario.

Otros trabajos en Nintendo

Luego de su primera misión, Kotabe siguió trabajando en muchos otros proyectos, ya sea como ilustrador, diseñador gráfico o en la supervisión de personajes. Su curriculum incluye juegos como The Legend of Zelda: A Link to the PastSuper Mario KartThe Legend of Zelda: Link’s AwakeningSuper Mario RPG: Legend of the Seven StarsPaper MarioMario & Luigi: Superstar SagaMario & Luigi: Partners in Time. En total, participó en más de 60 títulos durante su estadía en los cuarteles de Nintendo[5].

Lamentablemente, en 2007, luego de 21 años de prolífica carrera, dejó la empresa para dedicarse a trabajar de manera independiente. Sin embargo, en 2011 colaboró nuevamente con Nintendo y volvió a ilustrar al personaje que adoptó como hijo: su talento reapareció en el juego de Nintendo 3DS llamado Super Mario 3D Land, donde dibujó las cartas que Peach le envía a Mario desde su cautiverio en manos de Bowser.

También hizo lo suyo en 2013 para otro título reciente de Mario, Super Mario 3D World de Wii U. Sus dibujos se ven en la pantalla de selección de personaje. Y parece que además hizo una contribución en Mario Kart 8, dibujando los sellos que se van adquiriendo a medida que se juega. Aquellas ilustraciones están tan llenas de talento como de nostalgia, como si hubieran sido hechas en los años 90 😁.

No hay ninguna duda: Yōichi Kotabe es un artista extremadamente talentoso y, gracias a ese talento, uno de los personajes de videojuegos más famosos del mundo tiene identidad propia. Podríamos estar hablando mucho más sobre este gran ilustrador, porque ha hecho muchísimos otros trabajos, pero he querido centrarme solo en su colaboración con el universo de Mario.

Para mí fue un agrado haber investigado sobre el señor Kotabe, pues ahora sé quién fue el autor de aquellas memorables ilustraciones que marcaron mi infancia. Y ustedes, ¿conocían a este dibujante? ¿Sabían que él estuvo a cargo de rediseñar a Mario y los demás personajes de la saga? Espero sus comentarios 😁. ¡Hasta la próxima, nintenderos!

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