15. Binary Land (Hudson Soft, 1985)
Llegamos a la joyita nipona número quince: Binary Land. En este juego, la idea es hacer que una pareja de pingüinos, el señor Gurin (verde) y la señora Malon (rosada), llegue desde el fondo de la pantalla hasta la parte de arriba para que puedan estar juntos y ser felices. Dado el argumento, debo reconocer que en un principio me negaba a jugar Binary Land por considerarlo un juego para niñitas, pero lo cierto es que de eso no tiene nada.
El juego es muy desafiante y retador (sobre todo en los niveles más avanzados), y es que no es fácil manejar a Gurin y Malon a través de los muchos laberintos llenos de arañas gigantes. Esto porque el pingüino principal (que puede ser Gurin o Malon, según elijas al principio) se mueve según los controles, pero el secundario se mueve como si se tratara de un espejo: si te mueves a la derecha, el otro pingüino lo hará a la izquierda, y viceversa. Y ya que los laberintos no son simétricos, a veces Gurin quedará atascado, pero Malon podrá seguir moviéndose. De esa forma debes armar el camino para que ambos pingüinos lleguen arriba y toquen un corazón enjaulado… al mismo tiempo, llegando cada uno por un costado de la jaula. Las arañas y sus telarañas, llamas de fuego y unos pajarracos traviesos harán que esta labor sea más difícil aún. Créanme, Binary Land tiene la pura fachada de juego de niñitas.
Olvidaba mencionar que los pingüinos usan pistolas de rayos para acabar con las arañas y sus telarañas, y que existen fases bonus 😉. Ahora les dejo un video para que vean cómo se juega Binary Land.
Nota 1 X
Por ejemplo, en la primera parte del juego, en el primer nivel, la palabra a juntar es ANIMAL, y en los siguientes tres niveles, las palabras son HORSE, RABBIT y MONKEY.




