¡A pegar láminas!
Después de eso, obviamente, me puse a pegar las láminas que pude. Y digo «que pude» porque no me fue posible pegarlas todas, debido a que en algunas no se notaba claramente qué número de lámina es, así que esas aún no las pego. Estas son algunas fotos del proceso:
Así que ahora tengo mi álbum, el cual en unos años más tal vez sea una reliquia, ya que por ahora no causa mucho revuelo (se lo enseñé a mi primo de 12 años y a mi sobrina de 8, y no reaccionaron muy impresionados, jajajaja…). A lo mejor tiene que lucir más viejo y desgastado, no sé, ya lo sabré en los próximos años 🙂. Muchas gracias por leer Mi lado Nintendo. ¡Hasta la próxima! 😄






