Enviciado con Splatoon
El 29 de mayo de este año, Nintendo lanzó un juego que podría iniciar una nueva serie: se trata de Splatoon, un título de disparos de tinta de calamar, un concepto bastante poco usual. El colorido juego fue presentado por primera vez en la E3 del año pasado y, aunque en un principio no me llamó la atención para nada, con el tiempo se ganó mi interés, más que nada por los videos que Nintendo publicó en YouTube, donde se pudo ver lo frenético de las batallas calamarezcas.
Sin embargo, lo que realmente me convenció de comprar este juego fue el Splatoon Global Testfire. Durante este evento, pude probar una versión de prueba del juego en dos de las tres ocasiones en las que estuvo disponible. Cada sesión de juego duró una hora y debo decir que fue de lo más divertido. Simplemente, comencé a necesitar este juego.
Así que luego de pensarlo bastante -en serio, lo pensé mucho-, decidí comprar este juego. Pero no lo pensé porque dudara de si me entretendría, porque ya tenía muy claro que así sería. Lo pensé porque el juego fue lanzado a un precio muy elevado: $40.000 (unos USD 61), en contraste con el precio de lanzamiento de, por ejemplo, Mario Kart 8 o Super Mario 3D World, que fue de $35.000 (unos USD 53). Bueno, al menos Splatoon venía con un cuaderno de regalo para quienes hacían la reserva a través del sitio web de Zmart, la tienda de videojuegos donde compro casi siempre.
Fue así como el 1 de junio fui a retirar mi juego reservado junto con el cuadernito 🙂. Al llegar a casa me puse a jugar y, tal como esperaba, me enganchó de inmediato. De hecho, hasta el día de hoy la cosa sigue igual: nunca puedo jugar solo una batalla y todas son «la última», jajajaja… Me he enviciado un montón, incluso más que con Mario Kart 8, lo cual ya es decir mucho.
La jugabilidad, los escenarios, la música, la diversión… todo confabula para que no pueda soltar el control de mi Wii U. Es cierto que el modo historia es algo débil, pero eso se compensa totalmente con la adrenalina del modo en línea, ya sea en combates amistosos o competitivos 🙂. Sin embargo, a veces mi internet anda lento y ahí empiezo a sufrir por algo que no había conocido hasta ahora: el famoso lag. Pero fuera de eso, mi experiencia con Splatoon hasta ahora ha sido fabulosa. Se ha convertido en el juego más jugado desde mayo en mi casa, así que también los calamares nintenderos tienen parte de culpa de que no me haya aparecido por aquí en un buen tiempo.




