Los controles, la pistolilla y lo demás
Algo fundamental en una consola de videojuegos son los mandos, y debo decir que en el caso de los de Menix, son bastante buenos, muy cómodos. Si bien los botones son muy altos y un tanto duros, la palanca-pad es de lo mejor. Y digo palanca-pad porque es una mezcla entre un joystick y un joypad. ¿Cómo así?
Bueno, gracias a las manitos de hacha de mis queridos primitos pude tomarles esta foto a los controles. Aquí vemos que el de abajo tiene la cruceta en buen estado (salvo por esa prótesis que tuvo que ponerle de urgencia mi tío. Hablo del tornillo, por si acaso). Sin embargo, el de arriba está definitivamente averiado. Así podemos darnos cuenta del sistema que usa Menix en sus mandos: es una palanca que tiene arriba una forma de cruceta redonda, pero que dentro del control tiene una cruceta real que funciona como cualquier otra. Gracias a esto, los controles de la Menix son de lo mejor que trae el conjunto, muy suaves y de buena respuesta.
¡Epa! Ya sé lo que están pensando: ¿Cómo es posible que algo chino sea tan bueno? La respuesta es simple: no todo es tan bueno. Y aquí me toca contarles algunas cosas malas sobre Menix: todos sus cables son extremadamente cortos. ¿Qué tan cortos? Bueno, el de los controles no debe medir más de 30 cm, así como el del transformador de corriente y el de audio/video. En resumidas cuentas, cuando jugamos, no podemos estar a más de dos metros del televisor. Eso es muy malo. Es más, los cables son tan cortos, que la consola quedaría colgando del televisor si no la pusieran sobre una mesita improvisada. Eso también es muy malo.
Hay otra cosa que a mí, personalmente, me parece mala: los controles son muy pequeños. Sin embargo, para las manitos de sus dueños son una maravilla, y el tamaño se compensa con la gran comodidad que ofrecen, así que olviden este párrafo, jajaja…
De la pistola no tengo nada que decir, ya que no la he probado y creo que nunca podré hacerlo, porque nadie sabe dónde quedó. Es cierto, en la primera imagen aparece junto al resto de las cosas, pero esa foto es vieja. Para cuando tomé las demás, que son más actuales, no encontré la pistola. Pobrecita.





