Mi primer encuentro con dos clásicos
En algún momento de aquellos años, fui con mi papá al centro de Concepción. No recuerdo exactamente para qué, pero suelo creer que fuimos a comprar una pistola para la consola, de manera de poder jugar Duck Hunt o Wild Gunman.
Mientras mi papá realizaba consultas al vendedor, yo me entretuve jugando con una consola que estaba ahí en un mostrador, con un cartucho muy distinto del que tenía en la casa. Probé dos juegos, que obviamente no conocía entonces. El primero fue The Legend of Kage, el cual me gustó mucho, pero a la vez me hizo reír, pues nunca había visto un juego donde el protagonista literalmente volara por los aires a puros saltos, jajaja. Otra cosa que me llamó la atención de este juego fue que uno comenzara avanzando hacia la izquierda, algo que realmente no es muy común.
El segundo que probé fue B-Wings, el cual, aunque lo encontré medio pobre en cuanto a gráficos, me enganchó inmediatamente con el temón que sonaba de fondo. ¡Qué buena música tiene este juego! Y esa opción de elegir tu arma principal e ir cambiándola durante el juego me dejó boquiabierto. Igual me reí ese día, porque como no sabía de qué iba el juego, cuando vi las opciones de armas, pensé que estaba eligiendo equipos de música o algo por el estilo. No sé ustedes, pero para mí esas armas parecen minicomponentes.





