Mi papá y El minero
El cartucho que mi papá nos regaló, del cual hablé hace un rato, traía un juego que, extrañamente, llamó la atención de mi papá: era Lode Runner. Sin embargo, como no sabíamos pronunciar el nombre original, él le puso El minero.
Cuando jugábamos los fines de semana, tal vez cuando ya se nos había acabado el tiempo de jugar a nosotros tres, él tomaba el control y pedía que le pusieran El minero para jugar un rato. ¿Qué tal le iba? Pues debo decir que bastante bien. Creo que pasó todos los niveles, aunque claro, no todos de una vez, sino aprovechando la opción que da el juego de comenzar en cualquier nivel que uno desee. Ya saben, en la pantalla que anuncia los niveles, presionamos Select, y con B o A podemos elegir el que queramos de entre los 50 disponibles.
Una vez que tomaba el control, no paraba de jugar en un buen rato, ya que de repente se le ponía un tanto complicada la cosa y debía repetir varias veces un nivel para poder pasarlo. Y así perdió varias vidas por mucho tiempo, hasta el día en que descubrió que presionando Select en medio del juego, se salía del nivel sin perder, y así podía elegir entre volver al mismo o irse a otro. Desde entonces, cada vez que El minero se veía en problemas, el botón Select venía en su ayuda, jajaja…
Pero luego de que vendí la consola, no volvió a jugar, ni siquiera luego de que comprara con mis hermanos la Creation unos años después. Creo que le vendría bien a mi papá retomar las aventuras de El minero; pienso que es un juego que lo hace a uno pensar bastante y a la vez relajarse.




