Muy buenos recuerdos
Hace años, les conté en mi artículo Mi antigua Family Video Game – Parte II que con mi hermano Cristian y mi primo Edgardo se nos ocurrió en 1996 hacer un Mundialito. Partimos jugando Soccer de NES, pero luego, con la llegada de la Creation, pasamos al siguiente nivel: comenzamos a usar el entretenido Power Soccer, de Famicom, título sobre el cual escribí un poquito hace muchos años en este otro artículo.
¿Pero por qué decidimos hacer el cambio? Seguramente, porque Power Soccer era mucho más fácil de jugar. Sus controles se sentían muy suaves frente a la tosquedad de Soccer. Además, la sensación de velocidad aumentaba bastante, pues ya no se sentía que los partidos se jugaban con un balón relleno de ladrillo molido. Y bueno, también hay que destacar que en Power Soccer los jugadores podían hacer barridas (entradas), cabezazos y hasta chilenas, algo que todavía no deja de sorprenderme 😱.

En uno de esos partidos se produjo la goleada más grande que yo recuerde. Mi hermano Cristian le ganó 36 a 0 a nuestro primo Diego. Pero bueno, el pobrecito Diego era apenas un niño de unos siete años, así que mi hermano tampoco tiene tanto mérito, jajaja. De todas formas, nos reímos bastante, incluso mi primo, que se lo tomaba todo con mucho humor. A él no le importaba perder o ganar: solo quería jugar con sus primos y pasarlo bien, y eso fue lo que hizo 😊.
En esa época, la vida (sobre todo en vacaciones) simplemente se trataba de eso: pasarlo bien. Poníamos nuestra consola y pasábamos tardes enteras jugando en nuestra casa. Y aunque ahí era donde jugamos la mayor parte del tiempo, recuerdo que una vez, cuando salí de vacaciones con mi familia, nuestra Creation viajó con nosotros en una travesía de casi 500 km hasta llegar a la sureña ciudad de Valdivia, donde, obviamente, también jugamos. Creo que éramos bastante fanáticos de nuestra consola 😂.
¿Qué juegos nuevos fueron los que más me marcaron? La verdad, fueron muchos, como Gyruss, Flipull, Track & Field o Adventure Island, pero hay dos que particularmente me siguen divirtiendo como si aún fuera un niño: hablo de Mappy y Dig Dug II. No sé explicarlo, pero, cuando los juego, siento que me preocupo solo de divertirme. No hay historias complejas, mecánicas demasiado complicadas ni quebraderos de cabeza. Se trata solo de sentarme a disfrutar, y ambos títulos cumplen muy bien con eso, sobre todo Mappy, que hasta el día de hoy me hace reír mientras juego.
Sin duda, guardo muy bonitos recuerdos con aquella consola. Pero, como dicen por ahí, nada dura para siempre, y nuestra querida Creation no sería la excepción a esa regla.
Nota 1 X
Es cierto que hoy en día los chinos fabrican cartuchos y consolas piratas con 500 ó más juegos sin repetir, pero los casi 100 juegos diferentes que traía la Creation eran, para la época, algo casi imbatible.



