Los juegos
A los pocos días llegó mi compañero con dos juegos: el Godzilla – Monster of Monsters! (en su caja, todo en regular estado) y el Mega Man 3 (en caja y con manual… pero ambos del Mega Man 6). Muchos días después llegó a clases con el Super Mario Bros. 3, en horrible, sí, horrible estado. Solo vean la foto del cartucho y díganme si no parece que era el juguete del gato.
Pero de todas formas, no me quejé: era Super Mario Bros. 3, y no dejaría de ser un excelente juego simplemente por esa terrible carátula. Además, me había salido extremadamente barato, casi regalado… y ya lo dice el refrán: a caballo regalado…
Y ahora, la historia del último juego: Dr. Mario. Luego de entregarme el juego de la foto de arriba, pasaron algunas semanas… las que se transformaron en al menos dos meses, y yo seguía esperando el quinto juego que faltaba. Durante ese tiempo, mi compañero me decía que seguía buscando el Mega Man 6, pero al final no lo encontró. ¿Qué solución encontró? Que yo le acompañara al centro a comprar un juego de NES usado a mi elección para saldar la deuda (según el stock disponible). Así que partimos a recorrer tiendas y finalmente encontramos el Dr. Mario a casi $5.000. Así que lo compró y así cumplió con nuestro trato. Todo un caballero para los negocios es don Felipe.
Bien, así termina el primer relato sobre mi colección de videojuegos. Espero que les haya gustado enterarse de los entretelones de mis primeras adquisiciones, porque para mí fue un real agrado revivir en mi memoria aquellos geniales momentos en los que iniciaba un hobby que persiste hasta hoy. ¡Saludos, nintenderos, hasta la próxima!
Nota 1 X
Lo peor es que ni siquiera tenía $15.000, sino solo $5.000, jajaja... Así que ese mismo día, al llegar a casa, me conseguí los 10 mil que faltaban con mi hermano menor, Francisco (qué pobre era yo en aquellos días, jajaja). Al tiempo después le pagué $2.500, con lo que cada uno posee el 50% de la consola y esos juegos.




